lunes, 8 de junio de 2015

Pozos del Ves


Domingo 31 de mayo. Subimos desde Cucayo a "descubrir" los Pozos del Ves. Así de verdes estaban los hayedos de la Vega de Liébana.




Y así estaba, después de unas tres horas de marcha, la tradicional vista de la cara norte del Curavacas. 




Dejamos Riofrío y bajamos hacia Pineda, dando vistas a Cumbres como la del Lezna (derecha de la foto) y valles en forma de U que demuestran que, quizás hace miles de años, estos lugares estuvieron ocupados por glaciares.




Camino ya del río Carrión, la primavera en la Cordillera Cantábrica nos sigue sorprendiendo por su belleza.




La clave de la excursión está en abandonar la ruta tradicional hacia el Pozón del Curavacas a la altura del chozo en el que el camino gira de forma evidente hacia el norte. En su lugar, hay que desplazarse un poco más en dirección oeste, hasta tomar como referencia el pequeño arroyo que baja directamente del cordal en cuya base están los pozos que buscamos. Teniendo como referencia a nuestra derecha el arroyo, iremos ganando altura...




... y en una hora aproximadamente llegamos a la primera laguna del Ves.




La primera laguna del Ves, de poca profundidad, está situada a unos 2030 metros de altitud. Se puede bordear por cualquier lado y dirigiéndonos al fondo de la misma, en apenas diez minutos, salvamos los cincuenta metros de desnivel que la separan de la segunda.




Después de casi cinco horas de marcha descubrimos, al fin, el pozo superior del Ves. Así lo vimos por primera vez.  




Está situado a unos 2080 metros de altitud, de aguas mucho más profundas que la primera laguna y parte de él helado. 




Al fondo el pico de la Hoya Continua (2394 metros). Los desplomes tan verticales de este pico en los que se encajona esta típica laguna glaciar, la altitud del pozo y su orientación norte, explican la persistencia del hielo hasta bien entrada la estación.



lunes, 9 de febrero de 2015

El Ibio después de la tormenta de Nieve

Después de la tormenta de frío y nieve que ha asolado el Cantábrico esta primera semana de febrero, decidimos subir al Ibio desde el Alto de San Cipriano. En la foto la ermita en torno a la cual se celebra en septiembre una de las romerías más famosas de Cantabria. Son las primeras luces del domingo 8 de febrero.

Desde casi las primeras rampas nos encontramos con un inmenso pinar de repoblación. No es lo mejor de este monte, pero con nieve puede "pasar" por un paisaje pirenaico, como en la siguiente foto.

A medio camino, en torno a los 500 ó 600 metros de altitud, ya se podía apreciar la copiosidad de la nevada que había caído durante buena parte de la semana.

Por un momento el cielo parecía despejarse y la nieve adquiría estos bonitos tonos plateados. Durará poco tiempo...

Pronto se meterá la nube del todo y nos estropeará las estupendas vistas que tiene la cima del Ibio. Aquí ya estamos llegando a las últimas lazadas de la pista que nos pondrán en el cordal de la montaña.

Falta poco para llegar a las antenas, la cima de la montaña. En las últimas rampas se aprecia un grupo de quads que habían estado dando la lata todo el rato, y que la nieve medio helada, junto con la pendiente final, les impidieron - por suerte para nosotros - hacer cumbre.

Metros finales hasta la cumbre. El Ibio, con sus 800 metros de altitud, es una montaña modesta; pero su cercanía a Torrelavega, su fácil ascenso desde el Alto de San Cipriano a través de una pista y, sobre todo, su privilegiada situación con vistas  tanto al interior como a la costa de Cantabria, le convierten en un mirador muy apetecible para hacer pequeñas excursiones de media mañana. Con nieve se tarda una hora y media en completar la subida; en un día climatológicamente normal se puede subir, hacer unas fotos y bajar en menos de dos horas.

Por desgracia las nubes no nos permitieron disfrutar mucho del paisaje... las antenas y poco más. En cualquier caso, mereció la pena subir a una montaña que tardaremos en ver con tantísima nieve. Valga esta reseña del blog como recuerdo de la gran nevada del año 2015.



viernes, 1 de agosto de 2014

Cascadas de Mazobres y picos de Arra y Cutulillos


Saliendo del párking del Espigüete (2 km. antes de llegar a Cardaño de Arriba) arranca una pista que bordea toda la cara norte de esta montaña. A mitad de camino la pista se bifurca a la izquierda para subir hasta un refugio; nosotros seguiremos de frente por el ramal principal hasta llegar, en apenas tres cuartos de hora, a la primera de las cascadas que, a pesar de lo avanzado del verano, todavía conservaba un buen caudal.


Después de las fotos obligatorias a la cascada desandamos unos 300 metros el camino para coger a la izquierda (suroeste) un sendero bastante perdido marcado, sólo de vez en cuando, por algunos hitos. La idea es subir hasta el cordal que une el Espigüete y el Murcia para contemplar en todo su esplendor  la pared norte de este gigante calizo.


El camino discurre justo por la unión del desierto de rocas calizas que desciende del Espigüete con los conglomerados y las escobas típicas de la Cordillera. Empleamos casi una hora en subir desde la primera catarata hasta el collado.


Collado de Arra (1993 m). Las vistas de todo el espolón occidental del Espigüete hasta la cumbre principal (cima oeste, 2450 m) son inmejorables.


A partir de aquí, el cordal es una suave sucesión de diferentes cimas por encima de los dos mil metros: el Pico Arra (2034 m), el Alto de los Cutulillos (2041 m) y los Altos de la Hoya de Martín Baquero. Al llegar a este último, la suaves lomas se convierten en una aguda cresta, difícil de trepar, complicada por el lado leonés porque había que perder mucha altura y no conociendo la posibilidad de pasarla por el lado de Cardaño, decidimos bajar al fondo del valle hasta encontrar la segunda cascada y volver a retomar la pista original. Así completamos el circuito.


Ya bajando, al tomar dirección sureste, las vistas del Espigüete se vuelven espectaculares: se observan perfectamente las dos cumbres y, en medio de las dos, el empinado corredor norte todavía con neveros.


En hora y media de descenso encontramos la segunda cascada y desde allí un sendero nos llevó en apenas diez minutos a la primera. Luego la pista, el párking y, por último, un baño reparador en el río.


sábado, 12 de julio de 2014

Buscando los Pozos de Vargas

La idea que llevamos el pasado 10 de julio era llegar hasta los Pozos de Vargas subiendo desde Portilla de la Reina. Seguimos una pista que remonta el valle de Lechada. Al poco de adentrarnos en dicho valle encontramos curiosas murallas rocosas como las de la foto.


Al cabo aproximado de una hora, hay que abandonar la pista principal que llega hasta Bobias para tomar otro ramal que sale a la derecha (sur) y que se adentra en sucesivas zonas de pastos por los que discurre el arroyo que baja del Cuartas.


Tras una hora y media larga de camino y de llegar a los últimos pastos hubo que interpretar el mapa... No encontramos ni hitos ni rastros de senderos. Optamos por girar a la izquierda (este) aproximadamente en la zona en la que, tal y como se ve en la foto, confluyen varios arroyos. La subida muy pindia, entre escobas y mucha maleza, resultó bastante penosa. Por fin, y después de mucho renegar, salimos a un terreno más despejado de un valle evidente al final del cual se adivinaba una cubeta en la que podrían estar las lagunas.


Así la encontramos de repente. Siempre habíamos visto estas lagunas desde la cumbre del Cuartas y ahora no las ves hasta que prácticamente no llegas a su orilla. Esta es la laguna inferior, situada algo por encima de los 2.100 metros de altura.


Y mirando hacia el norte sus aguas adquirían este bello color turquesa. Y al fondo el macizo occidental de los Picos de Europa.


Por la pequeña cascada del fondo desagua la laguna superior a la que nos dirigimos subiendo unos pocos metros más.


Laguna superior de Vargas. Típica laguna glaciar, redonda y colgada en una cubeta de paredes muy verticales en las que en pleno verano todavía se conservan pequeños neveros.



domingo, 20 de abril de 2014

El Párdigo (2004 m)

13 de abril de 2014. La primavera apenas está apuntando en el Alto Carrión. La foto está tomada en las praderías que rodean el pueblo de Triollo.


Apenas un kilómetro a la salida de Triollo, en la carretera que une este pueblo y el de Vidrieros, se inicia la ruta de subida al Párdigo. Nosotros cogimos una pista que discurre por el cordal que separa los valles laterales de Valdetriollo y Valdenievas para, a mitad de camino, abandonarla y seguir por un ancho cortafuegos. A lo largo de la subida por este cortafuegos las panorámicas de la cara sur del Curavacas son inmejorables.



Hacia los 1840 metros se llega hasta el Alto del Corcal y siguiendo por él se conecta con el cordal que baja desde el extremo occidental del macizo del Curavacas. El entronque entre los dos cordales - el que sube de Triollo y el que baja del macizo del Curavacas- se hace en un suave y redondeado dosmil del que no llegamos a estar seguros de su nombre y altitud exacta. Nos quedamos con el mapa de Luis Alejos y pensamos que es el Alto Prieto (2017 m). En cualquier caso, las vistas de la famosa arista oriental del Espigüete son extraordinarias.



Y éste es el Párdigo visto desde el Alto del Corcal. Subiremos a la cima por la arista norte (derecha de la foto) y luego bajaremos por la oriental (la arista del primer plano de la foto) hasta conectar con una  pista que subía hasta unas antiguas minas de blenda y que recorre todo el valle de Valdetriollo.



Vistas (norte) desde la cima del Párdigo:  Curavacas, el Alto del Corcal en medio de la foto y a la izquierda la cuerda de cumbres y suaves collados que baja desde el mismo macizo del Curavacas y que termina en la cumbre del Párdigo, el dosmil más al sur del Alto Carrión. El Párdigo es una cumbre modesta y de fácil ascensión, pero es un mirador privilegiado para admirar dos gigantes como son Curavacas y Espigüete.



Y ya bajando del Párdigo. Se aprecia la potente inclinación de su cara norte y su fisonomía caliza, propia de su omnipresente vecino, el Espigüete. 


domingo, 8 de septiembre de 2013

Subida al San Carlos (2392 m)

Comienzo de la ruta normal que sube hasta el Pico San Carlos. Después de haber subido en el teleférico se anda un cuarto de hora y, poco antes del primer lago de Lloroza, abandonamos la pista y nos dirigimos en dirección Oeste por un sendero, hasta adentrarnos en la canal de San Luis. En la foto nos estamos adentrando en la canal. La torre que se observa en primer plano es la de Altáiz (2335 m) y no deja ver el San Carlos que está justo detrás.



Llegando al final de la canal de San Luis fotografiamos los 2392 metros del San Carlos. Su aspecto es algo inaccesible. No es para tanto. Siguiendo los hitos se bordeará por la derecha el Hoyo Oscuro donde ha desembocado la canal y nos dirigiremos hacia la Collada Verde que separa el San Carlos y la siguiente cumbre, la Torre del Hoyo Oscuro.



No hace falta llegar a la Collada Verde, los hitos nos irán llevando hacia la derecha hasta la cumbre. El camino a ratos se hace pindio y escabroso y, aunque en bastantes ocasiones hay que echar las manos para progresar, no tiene una dificultad grande ni pasos expuestos o técnicamente exigentes. En la foto se ve al fondo la Colladina de las Nieves y la Padierna.



Vistas desde la cumbre. Magnífica mañana, con algo de viento del Este limpiando la atmósfera y que nos permitió sacar esta panorámica mirando hacia el Sur, con las cumbres de la Cordillera Cantábrica recortándose en color azul.



Vistas desde la cumbre. Panorámica N-NE de izquierda a derecha: el Tesorero, los Urrieles, Horcados Rojos, los Picos Santa Ana, la subida de la Canalona y, dominando las alturas, los 2613 metros de Peña Vieja.



Vistas desde la cumbre. Panorámica SO-O de izquierda a derecha: la Torre de Salinas y la Torre del Hoyo de Liordes que cierran la vega del mismo nombre y que no se llegaba a ver. A la derecha la Torre del Friero.



Después de subir al San Carlos bajamos hasta la Collada Verde, la traspasamos para situarnos en la vertiente Norte y fuimos bordeando los desplomes que caen de la Torre del Hoyo Oscuro. El camino es un sendero a ratos poco marcado, el objetivo era llegar a los Tiros de Casares. Se trata de una estrecha horcada (parte superior derecha de la foto) situada a 2374 metros y que separa la Torre del Hoyo Oscuro y el Madejuno. Algunos compañeros subieron a la Torre, y otros nos conformamos con observar la interesante arista oriental de este último pico. Allí comimos y después hubo que desandar parte del camino.



El camino de vuelta llegando casi a la altura de la Collada Verde (derecha de la foto). Aquí hubo que tirarse por los canchales de piedra hasta alcanzar los senderos que se insinúan abajo a la izquierda y que van bordeando el Hoyo sin Tierra.



Sendero entre los canchales que nos permitirá llegar hasta el Collado de Fuente Escondida, coger allí la pista de la Vueltona y completar un interesante circuito hasta la estación superior del teleférico. En sombra las verticales caras Norte de la Torre del Hoyo Oscuro (2431 m) y del Madejuno (2513 m).



Final de la pista que viene desde la Vueltona. Sentimos cierto descanso al llegar a ella después de trepar, destrepar y andar por zonas de piedra suelta durante todo el día.






viernes, 9 de agosto de 2013

Ascensión al Vignemale


Partiendo del lago de Gaube, al que hemos subido en un telesilla desde el Pont d´Espagne, en apenas hora y media de cómoda ascensión por el GR 10, nos encontramos con una de las más impactantes imágenes del Pirineo francés: la cara norte del macizo del Vignemale.




Siguiendo por este sendero media hora más llegamos hasta el refugio de Oulettes de Gaube (se ve a la izquierda) donde pasaremos la noche a 2151 metros de altitud. Son imágenes de sobra conocidas por todos, ya que estas cumbres son típicas de buena parte de la propaganda turística de los Pirineos. La foto abarca de izquierda a derecha varios tresmiles (Petit Vignemale, Punta de Chausenque, Pitón Carré, Gran Vignemale y Clot de la Hount) y los glaciares del Petit Vignemale y des Oulettes.



Las primeras luces de la mañana del 6 de agosto de 2013 tiñen de rosa las verticales paredes del Vignemale.



Aproximadamente  a  2700 metros,  ya cerca de la Hourquette d´Ossue, hubo que atravesar cuatro neveros, residuos de un invierno y primavera especialmente nivosos. La luz de la mañana ilumina a la perfección uno de los espolones clásicos de escalada, la Aguille des Glaciers (en el centro de la foto a la derecha del glaciar del Petit Vignemale). A la derecha del todo se aprecia otra vía clásica de escalada, el famoso Couloir de Gaube.



En el centro de la foto se recorta el Pic des Oulettes (2780 m) y a su derecha las agujas del Chabarrou. En medio de ambos se encuentra un paso natural entra la parte española y francesa, el Puerto de los Mulos, situado a 2591 metros de altitud. Si nos fijamos, podemos intuir el sendero que sube desde Oulettes de Gaube hasta dicho collado. Llama la atención la pirámide perfecta que se contempla al fondo, es la Gran Facha. Sus 3005 metros suponen una de las primeras cumbres que superan la mítica barrera de los 3000 viniendo desde el Oeste.



A 2734 metros se encuentra la Hourquette d´Ossue desde donde está hecha esta foto. Es una estrecha horcada que comunica el valle de Gaube desde donde  venimos  con el valle d´Ossue que viene desde Gavarnie. Lugar obligado de descanso y desde donde planificar la ascensión del Petit Vignemale. Para conquistar los 3032 metros de la cumbre (la cima blanquecina y redondeada del primer plano) habrá que seguir primeramente parte de la cresta, restos de sendero nos llevarán luego en diagonal hacia hacia la zona de roca descompuesta (marrón de la foto) desde donde seguiremos la arista ENE final.





Al otro lado de la Hourquette d´Ossue se levanta el refugio de Bayssellance que vemos aquí. Desde la Hourquette se tarda apenas un cuarto de hora en llegar y se pasa al lado de él si se quiere subir al Gran Vignemale. Es el refugio pirenaico guardado que se encuentra a mayor altitud (2651 m).



Desde la cima (3032 m) la niebla no dejaba ver el glaciar d´Ossue, si en cambio se podía ver el valle del mismo nombre con la barrage (embalse que aprovecha una laguna preexistente) que se contempla en el centro de la foto.



También se podía observar todo el valle de Gaube con su precioso lago al fondo, el refugio y buena parte de la subida desde él hasta la Hourquette d´Ossue.



Ya de regreso al refugio contemplando la cima del Gran Vignemale (3298 m), el Couloir de Gaube y el glaciar des Oulettes.



De vuelta al coche, en la mañana del 7 de agosto, tuvimos la suerte de poder deleitarnos con el lago de Gaube sin turistas. La hora temprana de la mañana, las tormentas que hubo la noche anterior y la niebla que subía del Pont d´Espagne, nos permitieron estar completamente solos en las orillas de este idílico lago siempre abarrotado de gente.